Demandan al estado francés por el dominio france.com

Hace veinte años, el internet apenas estaba viendo las primeras páginas web por parte del público en general que empezaba a ver los beneficios de estar conectado con el resto del mundo a través de una computadora.

En la década de los 90’s, un francés de nombre Jean Noel Frydman, viajó a Nueva York para estudiar en una buena escuela de arte,  pero con el paso del tiempo se quedó en Estados Unidos para luego nacionalizarse como ciudadano del país norteamericano.

Luego, un 10 de febrero de 1994, decidió crear su propio sitio web bajo el dominio de “France.com” con el objetivo de conectar con otros franceses en su misma situación de residentes en Estados Unidos ofreciendo un quiosco digital.

Poco más de un año de haber publicado su sitio, empezó a registrar más tráfico de usuarios, ante la aceptación y la gran cantidad de personas visitándolo, empezó a hacer crecer su sitio ofreciendo cada vez más beneficios, como viajes para que los expatriados pudiesen visitar su país de origen.

Luego de cerca de 14 años, France.com continuó siendo fuerte y muy famoso entre los franceses de Estados Unidos, siendo una gran fuente de ganancias para su creador y de oportunidades e información para su público, ganando el premio “web del año” por la oficina de turismo de Francia.

Todo parecía marchar sobre ruedas hasta que alguien más fuerte que Frydman apareció para adueñarse del dominio France.com.

Frydman defiende con recelo su dominio France.com del gobierno francés

Para el año 2015, el internet que es más parecido a lo que vemos hoy en día, ya estaba más que lleno de toda clase de sitios web disminuyendo la cantidad de dominios disponibles. Desde luego, empresas grandes o entidades poderosas como el gobierno, hacían lo posible por adquirir los mejores dominios.

En la actualidad, es más fácil darse cuenta que dominios “France.com” normalmente están reservados para sitios de carácter gubernamental, de hecho, hoy en día cualquiera puede decir que se trata del sitio web de Francia.

Sin embargo, cuando Frydman registró este dominio en los 90’s, estaba completamente libre por la escasez de influencia que tenía el internet sobre el gobierno o mejor dicho, la población en general en donde era poco común que incluso una familia tuviese una computadora en su casa.

Pero esto no le importó al Estado francés, quien de repente decidió adueñarse de ese dominio, de hecho, intentó colgarse de la fama de France.com para crear su propio portal de turismo con el dominio France.fr, para que algún despistado cayera ahí por equivocación o bien, tuviese más influencia.

Laurent Fabius, el entonces ministro de exteriores, no tuvo reparos en expresar que era de vital importancia para ellos adueñarse y beneficiarse de France.com y sin más, aun teniendo la opción de negociarlo con Frydman, decidieron que era mejor arrebatárselo por medios judiciales.

Una batalla por el dominio que no tiene fin

Para el 27 de noviembre del 2015, el juzgado a quien se le presentó el caso, falló a favor del Estado francés y obligaron a Frydman a entregar el dominio que él creó incluso sin compensación alguna.

Desde luego, se estaba enfrentando ante un abuso por parte del poder del gobierno francés y una total injusticia en manos del mismo juez, por lo que no dudó dos veces para responder el golpe convirtiéndolo en una batalla legal que aún no ha sido resuelta.

De hecho, actualmente si los usuarios escriben en la barra de direcciones de su navegador “france.com”, serán re direccionados al sitio de gobierno “france.fr”, siendo una prueba más que contundente de la injusticia que ha sufrido Frydman quien de repente ha perdido todo lo que había construido y beneficiaba a una gran comunidad.

Las “leyes del internet”, como mencionó el abogado de Frydman, son simples para todos los usuarios: “quien registra primero el dominio, se lo queda”, sin embargo el abuso aplastante del poder de Francia se ha salido con la suya, poniendo a muchos a pensar y reflexionar sobre cómo el gobierno es capaz de aplastar a las personas indefensas poniendo las leyes a su conveniencia.

Sin embargo, parece que Frydman aún no da el brazo a torcer y posiblemente continúe en busca de justicia y recuperar el dominio que le pertenece.