España tiene un nuevo canon digital que obligará a pagar más

Gracias a la reforma del artículo 25 de la Ley de Propiedad Intelectual, los dispositivos que sean capaces de realizar una acción que implique sacar copias de un producto que posee una propiedad intelectual, tendrá un costo extra.

En pocas palabras, dispositivos como impresoras, discos duros, grabadoras, entre otros, son considerados como aparatos que son capaces de crear copias de un producto (un texto, imagen, vídeo, software con propiedad intelectual) y por lo tanto, estos aparatos se cobrará de antemano un extra por crear esas supuestas copias.

Como si el Real Decreto Legislativo estuviera plenamente seguro de que todos los ciudadanos ocuparán sus impresoras para sacar copias de libros y comprar discos duros para clonar música aunque sean para mero uso laboral, el cobro por adelantado supondrá un aumento de precios en muchos aparatos en el mercado Español.

A pagar más…

Además, puntualiza que estos montos extras serán “transitorios”, es decir que estarán sujetas a cambios de acuerdo al avance tecnológico y el mercado, por lo que cada tres años se revisará esta evolución para asegurarse si es necesario aumentar más la tasa de precio.

Dispositivos sujetos al canon digital y su aumento de precio

De momento ya existe un estimado del precio extra que se pagará por unidad gracias el nuevo canon digital, pero como mencionamos anteriormente, este puede aumentar dependiendo de los cambios tecnológicos.

  • Disco Duro Interno: 5,45 euros
  • Disco Duro Externo: 6,45 euros
  • Móviles: 1,10 euros
  • Dispositivos táctiles (Smartphone, tablet, etc): 3,15 euros
  • Memoria USB: 0,24 euros
  • Impresora multifunción: 5,25 euros
  • Impresora una sola función: 4,50 euros
  • Grabadora de CD: 0,33 euros
  • Grabadora de DVD, BR, etc.: 1,86 euros
  • Discos para grabar: 0,08 euros
  • Discos regrabables: 0,10 euros
  • Discos versátiles: 0.21 euros
  • Discos versátiles regrabables: 0,28 euros

Aunque a simple vista no se vea un aumento significativo de los precios en donde la mayoría sólo implica unos centavos más, en definitiva significa un duro golpe a las empresas, los comerciantes y distribuidores que adquieren y venden los dispositivos por mayoreo, haciendo subir los precios aún más al consumidor final.

El canon digital: el reflejo de una visión obsoleta y prejuiciosa

Desde que entró en vigor el primer decreto del canon digital hace más de diez años, ya venía dando mucho de qué hablar por lo que fue dada de baja, en esta nueva reforma que entró en vigor a mediados del 2017, la polémica estalló demostrando una visión obsoleta y prejuiciosa que solamente ha significado pasos atrás a las nuevas leyes digitales.

El grupo de consultorías Mazars, en su informe para la Digital Europe demostró que los montos que se recogerían con el aumento de precios podrían ser hasta siete veces más, o incluso superior, a comparación de los aumentos impuestos por el Ministerio de Cultura en el 2015.

Otro estudio demuestra también que durante el 2017, cuando entró en vigor dicho canon, ni siquiera el 1% de los ciudadanos españoles  copió un DVD de alguna película o serie de los que adquirieron una grabadora de discos o DVD para grabar.

Apenas 1,6% de las personas que obtuvieron un dispositivo para realizar alguna clase de copia de este tipo, realizaron una copia privada de canciones. Y no más del 2,3% realizó alguna copia de libros o textos para uso personal.

Sin embargo, estas cifras ni siquiera eran necesarias para saber que en la actualidad apenas una fracción de personas aún hacen copias de obras protegidas por propiedad intelectual física, de modo que esta visión ya queda completamente obsoleta.

En una era donde el streaming, la venta de música digital, almacenamiento en la nube y muchas otras herramientas del internet están en su mejor momento, el proteger tales derechos de autor ya es un tema bastante irrelevante del cual ya no se había escuchado mucho.

De hecho, los autores de estas obras se han dado cuenta mucho antes de que la solución no es golpear al consumidor sino volverse amigables ofreciendo sus obras de manera digital, fácil de pagar en internet, más baratas e incluso muchas veces ofreciéndolas de manera gratuita como parte de su estrategia de mercadotecnia.

Ahora, solamente queda esperar a que el nuevo canon digital sea revocado tras poner todo en la balanza y darse cuenta que solamente atrae más perjuicios que soluciones.