Un equipo descubre como insertar piezas de ADN en transgénicos

La revista internacional de ciencia, Nature, ha hecho público el más reciente hallazgo del equipo del Centro Médico de la Universidad Columbia en Nueva York, en donde mencionan que lograron integrar una sección de ADN en el genoma de una célula con éxito, algo completamente sin precedentes. 

¿Qué significa esto?, para dar una respuesta certera, primero demos un vistazo a lo que es el CRISPR que siempre salta a la luz cuando hablamos de procedimientos del ADN.

Papel del CRISPR dentro de la ciencia de la genética

Básicamente estamos hablando de la edición genética, hasta hace unos años, a pesar de que se conocía mucho sobre el genoma ADN, cerca del 98% era tema desconocido y es ahí en donde se encuentran los «interruptores» y todas las secuencias que sigue un gen para activar y desactivar células en concreto.

Por ejemplo, gracias a estas secuencias ubicadas en el ADN, es que un embrión es capaz de pasar por un ciclo de desarrollo en específico, es decir, nosotros sabemos de antemano mediante observación qué ocurre durante toda la gestación, qué se desarrolla primero y a lo último.

Vendría siendo «la memoria» de cómo funcionar de todo ser viviente desde sus componentes más fundamentales como las células.

Pero las células no son las únicas que están a la merced de nuestro genoma, también otras formas de vida igual de pequeñas y fundamentales como las bacterias y virus lo hacen.

Dicho esto, el CRISPR ha sido utilizado hasta ahora para adherir segmentos de ADN de un virus a una bacteria, de ese modo la bacteria quedaría infectada por dicho virus, pero al mismo tiempo tendría la capacidad de detectar y destruir ese ADN maligno la próxima vez que sea infectado, desarrollando una defensa altamente eficaz.

Mejor conocido como «el bisturí molecular», el CRISP-Cas9 tiene la capacidad de cortar fragmentos de ADN con una precisión que es difícil de imaginar, posteriormente vendría otro proceso en donde el propio genoma es capaz de repararse a sí mismo.

Sin embargo, hay un contratiempo cuando el genoma se repara, esto es porque no tienen memora, muy a comparación de cuando nos cortamos y nuestro cuerpo sabe cómo proceder para dejar nuestra piel como antes, en los genomas, esta reparación puede variar, ya que no tiene una «memoria».

Completamente descoordinados, al momento de realizar el corte del ADN, los científicos encuentran con que la reparación del genoma es diferente en cada ocasión, haciendo que el proceso sea algo que no se puede controlar del todo y sea inesperado.

La solución sin precedentes hallada por la Universidad de Columbia

Afortunadamente, los científicos de Universidad de Columbia no se han dado por vencidos y buscaron otros tipos de mecanismos celulares parecidos a CRISPR en la esperanza de encontrar alguna que pudiera evitar ese problema.

Fue así como se encontraron con los transposones, que no son otra cosa más que elementos del ADN que se pueden remover y dirigirlos a otras partes del mismo naturalmente. Este se encontró en una bacteria llamada Vibrio cholerae, mejor conocido como la bacteria del cólera.

El biólogo Javier Arcos, admite que este tipo de edición de ADN a través de transposones ya era algo antes usado, lo inaudito es que dentro de ese transposón pudiera caber un sistema CRISPR.

De este modo, se cuenta con la gran precisión del CHRSPR-Cas9, pero se evita el problema de la corrección errática del genoma utilizando el transposón para realizar el movimiento de dichas secciones del ADN de forma natural sin la necesidad de repararse.

Este nuevo procedimiento podría significar un avance en INTEGRATE, que es muy similar al CRISPR pero en células de mamíferos en vez de bacterias, algo que aún está en proceso de pruebas y desarrollo.

Entonces, de realizarse este tipo de avances en células de mamíferos se empiezan a abrir las puertas a más posibilidades en la investigación genética y prácticas clínicas.

Sin embargo, aún hay mucho camino por delante, ya que este ha sido un ejemplo de cómo se podría proceder en una bacteria, ¿qué otras posibilidades se podría encontrar en las más de mil millones de bacterias que existen?, cada una tan diferente de otra, que nos amplían las posibilidades de una manera inimaginable.